La explotación del cuerpo y los territorios: Julie Pichavant

A partir de su viaje a Chile por una residencia con artistas e investigadores que buscan preservar los ecosistemas de las regiones de Magallanes y la Antártica Julie Pichavant se vinculó a la Universidad de Chile a través del Teatro Nacional para trabajar la práctica profesional de 20 intérpretes de las carreras de Actuación, Diseño teatral y Composición Musical (a Cargo de la académica Eleonora Coloma).

Su trabajo utiliza estrategias de inmersión, experimentación, co-creación y puede ser descrito como una metáfora constante que busca mostrar la relación que tenemos con otras formas de explicarnos la vida, así, su interés se ha puesto principalmente en la explotación de cuerpos y territorios.

Desde su nacimiento en el seno de una familia de marineros de la devastada ciudad de Dunkerque (ciudad destruida en un 90% por la guerra) las cenizas y las ruinas donde se formó, su paso por la guerra en Bosnia, hasta los encuentros latinoamericanos sostenidos en el marco de su trabajo, la trayectoria de Julie Pichavant se sostiene sobre la sólida base del compromiso social.

Según la artista “hay una obra de arte que se debe construir en términos éticos, en términos profesionales, realzando el valor político de lo que decidimos hacer al dedicarnos al arte. Compartir la responsabilidad de entretejer las voces, todas las voces, la pluralidad de testimonios para tejer una humanidad”.

En esta línea los proyectos de Pichavant son una propuesta global que recoge los aspectos, políticos, colectivo-sociales, económicos y medioambientales de cualquier sociedad a la que la artista llega para recoger esas experiencias.

Su compañía ZART (en alemán frágil) se funda a partir de la perfomance “Síndrome Marilyn”, una auto-ficción donde una Marilyn post-punk expone sus fallas y el mito hollywodense es revisitado a través del prisma de nuestra época donde el glamour roza la actitud trash. Se trata de una inmersión carnal dentro de la psiquis de la «verdadera» Marilyn que hace una autopsia al mito Marilyn, el cuerpo convertido en objeto es disecado, sacrificado en el altar de «la sociedad del espectáculo. Los paparazzis escondidos en las basuras reemplazan a los fotógrafos chic del estudio Harcourt.

“La voz metalizada de esta Marilyn 2.0 lascera el texto como un bisturí que interroga los mitos en su carne, deshuesa perversamente las figuras esenciales que nos construyen, y nos deja desnudos, frente a nosotros mismos y nuestro deseo. Marilyn se transforma en una figura sublime tanto como patético ser,  heroína, mal que le pese, de una tragedia del mercantilismo” explica la autora.

En el trabajo de Pichavant está presente la inquietud frecuente sobre cómo se activan y se acciona a partir de los materiales que no son solo materiales, sino voces vivas, dinámicas, capas de memorias sobre el presente y pasado. De esta forma su propuesta busca abrazar y absorber el propio contexto como una memoria rizomática del instante, del presente total.

“Me comprometo con la fragilidad, la que sale del interior al exterior, la cual hay que cuidar  tanto como a la idea de pintar hasta no sentir pena, que fue uno de los rayados que llamó mi atención en la Ruinas de Versalles de San Felipe y que, nuevamente, me hace pensar en los modos de vida imperial que ha explotado cuerpos para sostenerse y que además extrapolan esta idea a todos los territorios a partir del colonialismo y la domesticación ” explica Pichavant.

Julie Pichavant estará en Chile hasta octubre de este año, instancia en la que presentará la performance “Las ruinas de versalles: espacios de la memoria”, acción conjunta llevada a cabo por las y los estudiantes de Actuación, Diseño Teatral y Composición Musical de la Universidad de Chile en el marco de sus prácticas profesionales.

Una co-creación de:

Daniela Nuñez Fuentes – Yaraví Sarmiento Ibacache-Catarina Vásquez Latorre-Mária Elgueta Rojas-Karla Torres Laude-Camila Ortiz de Zárate Gálvez-Noelia Coñuenao Huina-Tamara Herrera Morales-Valentina (valu) Orellana Villarroel-Cristóbal Gallardo Aranda-Ignacio Cares Muñoz-Carla Tapia Díaz-Shellymar Suárez González-Felipe Hernández Pereira-Vicente Vivanco Farías-Tobias Roco Castañeda-Mariana Campos Pérez-Eleonora Coloma-Julie Pichavant- ZART compagnie.

Producción Ejecutiva:

Angélica San Martín – Sebastián Carez-Lorca

Comunicaciones:

Catarina Vásquez Latorre – Karla Carrasco

Una coproducción de:

Teatro Nacional Chileno

Departamento de Teatro

Facultad de Artes

Universidad de Chile

Con el apoyo de:

Instituto Chileno Francés

Instituto Francés-Region Occitania – Ciudad de Toulouse.

Colabora:

Centro Cultural Palacio La Moneda

Agradecimientos:

Carla Peñaloza (Historiadora,Chile)-Carmen Castillo (Cineasta, Chile-Francia), Patricio Arenas (Sociólogo , Chile-Francia), Ana Harcha (Académica, dramaturga y performer, Chile)- Paulina Carreño (Artista visual Chile), Roberto Pablo (Performer, Chile), Yury Forero (Performer, Colombia), Carmen Ramos (Dramaturga, México) y Ángel Hernández (Dramaturgo, México),Josefina Cerda (Académica, artista visual, Chile), Jeph Sánchez (Artista visual, Venezuela).

Escuela de teatro de la Universidad de Chile estrena veta performática en CCLM

  • Serán dos activaciones por día que el público de CCLM podrá visitar y experimentar los días 3-8-9 y 10 de septiembre.
  • La performance surge a partir del trabajo conjunto entre Centro Cultural la Moneda, CCLM, el Teatro Nacional Chileno, el Departamento de Teatro de la Universidad Chile,  Instituto Francés, Región Occitania, Ciudad de Toulouse y Darte Compagine.

En septiembre, el Departamento de Teatro de la Universidad de Chile, DETUCH, estrena la performance “Las ruinas de Versalles: espacios de la memoria”, un trabajo co-creativo desarrollado por las y los estudiantes egresados de la institución y la compañía ZART dirigida por la artista visual, investigadora teatral, performer, dramaturga, docente y directora Julie Pichavant.

Serán dos activaciones por día que el público de CCLM podrá visitar y experimentar los días 3-8-9 y 10 de septiembre.

Este trabajo de tres meses es la culminación del proceso de formación de 20 estudiantes de la carrera de Actuación, Diseño Teatral y Composición Musical a partir del trabajo conjunto entre  el Centro Cultural la Moneda, CCLM, el Teatro Nacional Chileno, el Departamento de Teatro de la Universidad Chile y el Instituto Francés.

Cristian Keim, director del Teatro Nacional Chileno explica que esta idea de vincularse al trabajo de Julie Pichavant nace a partir de un encuentro sostenido en la región de Magallanes, donde la artista se encontraba realizando una residencia entorno a la protección de la biodiversidad de esa región. “En la oportunidad, pudimos ver con el equipo del TNCh el trabajo de la performer y quedamos gratamente sorprendidos con este y en consecuencia no quisimos desaprovechar la oportunidad de vincularnos a él de alguna forma” dijo el director.

“Como Teatro dependiente de la Facultad de Artes de la UCH, conversamos con el DETUCH y vimos que se abría una posibilidad tremenda de contar con la presencia de una directora de alta complejidad artística y como es usual en este oficio quisimos hacer un traspaso de experiencia, por supuesto, a las nuevas generaciones que problematizarán luego el arte en nuestro país” sostuvo  Keim.

Inicios de la investigación performativa

La investigación de las “Ruinas de Versalles: espacios de la memoria” tuvo como punto de partida el “Palacio de Versalles” un lugar ubicado en San Felipe de Aconcagua, Quilpué, región de Valparaíso, hacienda de 380 hectáreas, construida en el siglo XIX por encargo de Juana Ross de Edwards al arquitecto Juan Eduardo Fehrman, el mismo autor del Palacio Edwards, hoy la Academia Diplomática en calle Catedral.

La historia de esta construcción se ha visto impactada por el paso de los años hasta convertirse hoy en una ruina. Los habitantes de San Felipe reconocen este lugar como un sitio de encuentro que en sus inicios fue incluso abierto a la comunidad para celebrar fiestas de gran renombre y en etapas más  oscuras de la historia de Chile las versiones no oficiales lo sindican como un lugar de torturas en la dictadura cívico-militar, que luego fue derribado en el 85 como consecuencia del terremoto de aquel año, instancia en la que fue completamente saqueado, transformándose, finalmente, en un espacio de disputa para los dueños y las organizaciones artísticas que buscan recuperar el espacio.

La construcción de estilo Francés, guarda un sinnúmero de historias y símbolos que fueron la materia para partir la elaboración de la performance que además se constituye como un ejercicio de memoria a 50 años del Golpe de Estado en Chile.

“Desde los materiales que fueron traídos desde Francia especialmente, hasta la construcción del palacio fueron atravesados por la obstinación de quienes proyectaron una construcción de estas dimensiones en el campo chileno: ¿Cuántas personas murieron en este lugar para lograr levantarlo?, luego a lo largo de la historia ¿Qué horrores albergó el lugar? ¿Cuántas personas disfrutaron este lugar? ¿Qué risas albergo? ¿Qué nacimientos vio? ” explica Julie Pichavant.

Vinculación con otras disciplinas

Si bien el punto de partida de la creación fue el Palacio de Versalles, el trabajo contó con la cooperación de diversos profesionales de las áreas de las ciencias sociales que ayudaron a robustecer la investigación y a formular preguntas urgentes que fueron inspirando el trabajo de las y los intérpretes. Destacan la historiadora Carla Peñaloza (Chile), la cineasta, Carmen Castillo (Chile), el sociólogo Patricio Arenas (Francia), la académica, dramaturga y performer Ana Harcha (Chile), la artista visual Paulina Carreño (Chile), los performer Roberto Pablo (Chile), Yury Forero (Colombia), Carmen Ramos (México) y Ángel Hernández (México), Josefina Cerda (Académica, artista visual, Chile), Jeph Sánchez (Artista visual, Venezuela).

También el proyecto ha estado marcado por las vivencias vinculadas al quehacer artístico, por  ello han sido fundamentales las visitas a los lugares de memoria como San Felipe, el Estadio Nacional, Villa Grimaldi, Londres 38, las exposiciones de Cecilia Vicuña  y la activación constante del espacio que recibirá esta performance como lo es la explanada del Centro Cultural La Moneda.

“Cada actividad llevada cabo por los estudiantes en estos tres meses es una capa que se va constituyendo como una columna vertebral que sostiene al intérprete capacitado así para entender la potencia del espacio y llevar a cabo la activación del mismo con los discursos fortalecidos en el proceso de co-creación” estima Pichavant.

“¿Qué es un cuerpo arruinado, este modo de vida imperialista que nos arruina de manera internacional? Las Ruinas de Versalles es una manera de cuestionarnos qué son estos nuevos modos de vida, domesticados que dañan los ecosistemas. Es genial que un palacio se transforme en una ruina, porque son los sistemas que deben arruinarse, porque hoy estos palacios son tumbas. Lo mejor es que la naturaleza endémica y no un jardín a la francesa los tome”. concluye la artista.

Texto Comunicacione : Catarina Vásquez Latorre (periodista)